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lunes, 16 de febrero de 2015

Daredevil vs Castigador.

La historia que quiero reseñar hoy es una de mis preferidas de siempre. Enfrenta a dos de mis personajes favoritos cuando era un chaval, aunque siempre he sido más de Daredevil que del psicópata del Castigador. Para hacer ésta reseña volví a rebuscar por las estanterías hasta dar con esos tebeos y he descubierto una historia con mucho más poso del que recordaba.

Antecedentes:

Frank Castle/Castigador: ex teniente de los marines del ejército. El tipo éste estaba de domingueo en Central Park con su mujer y sus dos hijos. Por desgracia, se metieron enmedio de un ajuste de cuentas entre mafiosos. Castle fue el único que sobrevivió al mogambo que se lió.
Desde ese día Frank Castle perdió contacto con su humanidad y se embarcó en una cruzada personal sazonada de sangre y vísceras.
Para el Castigador no hay segundas oportunidades. Si eres culpable estás muerto. 

Por otra parte Matthew Murdock/Daredevil, es hijo de un boxeador de tercera. Fue el hijo perfecto, nunca se metió en problemas, rehuía cualquier confrontación física y estudiaba como un condenado. Hasta que un día el joven Matt realizó su primer acto de heroísmo al salvar a un invidente de morir atropellado por un camión cargado de residuos tóxicos. La vida es muy puta y Matt acabó cegado por esos productos al volcar la carga del camión.

Pronto el chaval se dió cuenta de que sus otros sentidos habían aumentado hasta límites inimaginables. Aunque quedó cegado para siempre, gracias a un tipo misterioso llamado Stick, miembro de un clan ninja llamado la Casta (jajaja), aprendió a controlar sus aumentados sentidos para volver a "ver".

El asesinato de su padre por no aceptar un tongo en el ring condicionó para siempre el resto de su vida y tras vengarse de los asesinos de su padre le pilló el gustillo a eso de repartir justicia a bastonazos.
Creció y se convirtió en un reputado abogado y, en secreto bajo su identidad de Daredevil, en el protector del barrio llamado La cocina del infierno.

Aunque en el fondo ambos comparten eso de tomarse la justicia por su mano, Murdock es mucho más comedido. Respetado y admirado en su barrio defiende a su comunidad desde los juzgados y desde las calles. La policía le conoce, sabe de que palo va y hacen la vista gorda con sus actividades nocturnas. La ironía de Daredevil es que a  pesar de ser abogado y actuar dentro del sistema, el tío se pasa por el forro de los huevos las leyes cuando se pone su traje rojo y sale de salseo por ahí.
Como véis el hombre es todo un figura y su fina hipocresía salta a la vista.

Por otra parte el Castigador no cree en el sistema. Entre la comunidad neoyorkina es tachado de extremo y violento, con toda la razón del mundo añadiría yo. Su única justicia es la que le proporcionan sus armas y él es a la vez el juez, el jurado y el verdugo. A fín de cuentas, es más consecuente de su situación que Daredevil. Sabe que está al margen de la ley y no siente remordimientos por sus actos, es más, suele verse a sí mismo como un depredador de predadores, el "hombre del muro" necesario en la sociedad. Su escala de valores la tiene muy clara: o blanco o negro. Las escalas de grises, los derechos de los criminales y esas cosas no existen para él.
A grandes rasgos el Castigador es un hijo de perra heredero de la guerra fría, la era Reagan y las pelis de Charles Bronson. En definitiva, el hijo legítimo de una sociedad violenta.

Ambos representan las dos caras de una moneda y están seguros de que su visión del mundo es la correcta.



Sinopsis:
Una serie de muertes están causando el terror en New York. La policía se encuentra en un callejón sin salida y la única pista es que esas muertes están provocadas por un veneno que alguien ha administrado en un medicamento llamado Zumatrín.
La preocupación por el caso atrae la atención de
Daredevil y el Castigador que comienzan a investigar el caso cada uno por su cuenta. 

Mientras Daredevil se hace valer de sus hipersentidos y llegar finalmente a la farmacéutica Zum, el Castigador indaga hasta dar con el envenenador. 



Un tal Alfred Coppersmith es el responsable y en menos de lo que Rajoy tarda en coger un sobre recibe la visita de el Castigador. 


El tipo trata de razonar con Castle, pero a nuestro colega de la calavera le importa una mierda lo que tenga que decir.

Cuando está a punto de cumplir su propia justicia, Daredevil aparece y conmina a Castle a que entregue a Coppersmith a la policía para que sea juzgado.

Frank Castle intenta convencer a Daredevil de que se equivoca. Ha muerto gente envenenada y el asesino estará una temporada en la carcel a cargo del contribuyente y luego saldrá para volver a matar.


Daredevil admite los fallos del sistema judicial, pero no comparte esa visión. Si lo ejecutaran serían peores que él y si todos actuaran como el Castigador, el mundo sería mucho peor de lo que ya es.

Las dos posturas irreconciliables se ven abocadas a enfrentarse la una con la otra. En resumidas cuentas: se enzarzan en una pelea a hostia limpia.

El estilo de lucha callejero y sucio de el Castigador poco puede hacer contra la disciplina de combate de Daredevil (no en vano, Matt ha sido entrenado desde joven por un clan ninja) y la balanza termina por decantarse del lado de Murdock.

Antes de irse y dejar a Daredevil salirse con la suya Castle le advierte que cuando el sistema judicial falle y deje libre al asesino, él estará esperándolo para aplicar la justicia que merece.
El episodio termina con el asesino entregado a las autoridades por Daredevil, y Matt, en su rol de abogado, prometiéndole un juicio justo.




Curiosidades:
 
Los tebeos en cuestión fueron publicados en The Punisher vol 2º #10 publicado en España en El Castigador vol. 1º #12) y Daredevil vol 1º #257 (Daredevil vol 2º # 8 en la edición española).

Lo curioso del asunto es que ambos tebeos contaban la misma historia desde las perspectivas de ambos protagonistas. 
El episodio de el Castigador, guionizado por Mike Baron y titulado El cerdo, se centra en Frank y sus pesquisas para dar con el asesino y en el enfrentamiento entre los dos justicieros. Destaca la visión simplista de su protagonista y los cuadros de apoyo narrativo que nos mete un poco en la mente de Frank. El título del capítulo no deja demasiado claro a quién hace referencia. Si a Frank Castle o a Alfred Coppersmith (Frank se refiere al envenenador con ese insulto, pero una vecina furiosa por los actos del Castigador le recrimina a Frank llamándole cerdo a él)

Hay un diálogo que sintetiza muy bien a Castle:  El castigador acorrala al asesino en un tejado y éste ante la imposibilidad de escapar, prueba a razonar con él. Apela a sus derechos civiles y el Castigador le contesta con un severo "Sí, tienes derechos, Coppersmith. ¡El derecho de reventar cuando te estrelles contra el cemento! El derecho a sangrar como un cerdo".

Si, Portaccio siempre ha sido un matao dibujando.
El dibujo es lo que más falla del número. Whilce Portaccio va de espectacular y tal, incluso hay ciertos momentos que su dibujo tiene mucha fuerza. Pero los errores de proporciones, lo estático de su trazo y su narrativa confusa le resta puntos al final. Al menos está por ahí el bueno de Scott Williams entintando y eso se nota.


En cambio, el de Daredevil titulado El fanfarrón y guionizado por la gran Ann Nocenti  tiene mucha más chicha y ahonda más en las razones del asesino.

Coppersmith, al ser despedido de la farmacéutica Zum por su desconocimiento de las nuevas tecnologías en la compañía, se encuentra de repente en una situación jodida y decide boicotear a la empresa envenenando con cianuro el producto estrella de ésta, el Zumatrín.  
Nocenti subraya durante el episodio a la competividad y a la modernización industrial como detonantes de la desesperación de Alfred Coppersmith.

Igual que ocurría en el episodio del Castigador, en éste no queda claro quién es el más fanfarrón si Daredevil o el Castigador.

La amiga Nocenti se caracterizó por las críticas sociales durante su etapa, temas como la contaminación ambiental, el tráfico de drogas, las bandas callejeras, la trata de blancas, el maltrato animal, la creciente paranoia a una guerra nuclear o la ética judicial convierten ésta etapa del hombre sin miedo en una de mis favoritas.

Por otro lado, el dibujo del magnífico John Romita jr hacen del número un entretenimiento de primer nivel.
A destacar el enfrentamiento en la azotea con una narrativa visual heredera directa de la etapa de Frank Miller en la serie y escrita desde el punto de vista de Coppersmith que presencia la lucha entre ambos justicieros como espectador de lujo.



En fín, no tengo más ganas de enrollarme, así que aquí lo dejo por hoy.
Saludos.

sábado, 19 de julio de 2014

¿Qué hace éste cómic en mi estantería? Round 3. Daredevil:La pesadilla americana.





Ya he comentado varias veces que el Daredevil de la guionista Ann Nocenti es junto al de Frank Miller y el de Brian Michael Bendis mi favorito. ¿Razones? Hay múltiples y variadas, pero para razonarlo voy a recordar un número (el 27 de fórum) que cuando lo leí no me llamó mucho la atención.
Hace poquito, en una de mis noches de jardín, cubata y tebeos, revisé éste número.

La historia tiene lugar en la etapa en que Daredevil dejaba la cocina del infierno después de su historia chunga con María Tifoidea y de ponerle los cuernos a Karen Page. Matt se colgó la mochila y se recorrió el país a "buscarse a sí mismo".
El abogado ciego llegaba a un pueblo dónde vive un inmigrante llamado Víctor. El hombre éste llegó a estados unidos en busca del sueño americano y trata de materializarlo creando un coche con productos reciclados.
Pues bien, a partir de promocionar su invento al hombre se le viene todo encima. Hacienda comienza a investigarle, recibe la visita de inmigración que intenta buscar cualquier excusa para tirarlo del país y demás marranadas. Daredevil y el Capitán América se ponen de parte del hombre y hasta intentan frustrar sin éxito el que unos matones destrozen el coche que ha fabricado.

Tras esos hechos el pobre tipo se desmorona e intenta saltar de un edificio ante los impotentes héroes y vecinos que observan desde el suelo a Víctor envuelto en una bandera americana y con el ánimo destrozado. Cuando salta al vacío, Víctor se desprende de la bandera y muestra su último invento: un jetpack que evita que se estampe contra el suelo en el último momento.
El Capitán América recoge y abraza la bandera caída contento por ver que a pesar de todo, Víctor no ha dejado de soñar el sueño americano.

A grandes rasgos, Nocenti describe un gobierno corporativo que intenta evitar un cambio del modelo en el estilo de vida americano en ésta corta historia.

Me resulta muy curioso que éste cómic no lo recordara tan crítico, y es que Ann Nocenti utiliza al Capitán América convirtiéndolo en un perroflauta de cuidado.

En fín. Hasta otra, me voy a dormir un rato. ¡Saludos!






lunes, 10 de febrero de 2014

Daredevil: Caída del paraiso.

Portadaza con  retroguiño al 11 S.
Hace ya casi veinte años que se publicó esta aventura concebida como un punto y aparte en la vida de Matt Murdock/Daredevil.
Y como el otro día echando un ojo a viejas grapas me encontré con ésta limitada me ha dado por repasarla.
Casi me avergüenza admitir que me flipó bastante de chaval, bueno de más chaval todavía de lo que soy aún :)

El personaje fue creado en 1964 por Stan Lee y Bill Everett y pronto fue evidente que el abogado ciego no tenía tanto tirón como otros personajes de la editorialConfieso que aparte de haber ojeado algún bibliotecas marvel en el Ateneo, desconozco totalmente las historias de esa época...y tampoco ando loco por leerlas, la verdad. 
Sólo pensar que por sus páginas desfilaban villanos chungos como El Matador o el Zancudo y estuvo guarreando por ahí Gene Colan, (un dibujero que por muy admirado que sea nunca me ha gustado un pelo) indagar en esos números me tira para atrás.



Solamente cuando Frank Miller se hizo cargo del personaje a la altura del 158 o así me llamó la atención el diablo rojo. El peso de la etapa de Miller, y en concreto su canto del cisne llamado Born Again acompañó al personaje como una pesada losa a pesar de tener una larga etapa desde finales de los 80 hasta principios de los 90 a cargo de Ann Nocenti, John Romita Jr y Al Williamson que ya quisieran para sí otras series.

Tras la marcha de la más que correcta Ann Nocenti, un tal Dan G. Chichester se hizo cargo de la serie.
El tipo éste solamente había destacado como guionista en Nightstalkers, de la noventera línea editorial Hijos de la medianoche. Ese engendro englobaba todos los títulos "oscuros" marvelianos: Ghost Rider, Darkhold, Morbius, Nightstalkers y demás morralla, por lo que tampoco nadie esperaba la segunda venida de Cristo precisamente.

Con semejante bagaje en su currículum no resultó extraño que su primera saga bastante más lamentable que ésta que nos ocupa La Caída de Kingpin fuese tan olvidable como artificiosa. Con tanto sin sentido en la colección ya nada parecía levantar los ánimos pero el fulano ideó ésta Fall from Grace como un nuevo punto de partida en la vida del viejo DD. La aventura proporcionó a Marvel un aumento de ventas que aseguró el lugar como guionista regular a Chichester durante algunos años más, y unas cuantas comidas calientes que llevarse a la boca.

Publicada originalmente entre los números 319 y 325 de la serie y aquí en Españistán en una miniserie de 7 números llamada Caída del paraíso en 1994 publicada por cómics fórum.
Cuenta a los lápices con el hot artist Scott McDaniel.
Un tipo que empezó a despuntar allá por esas fechas con un trazo a medio camino entre Jim Lee, Rick Leonardi y alguno más. A pesar de que su narrativa aquí es más confusa que en otros trabajos posteriores, se le intuye un tipo correcto en busca de su propio estilo.
También se nota que prima la espectacularidad en detrimento del sentido narrativo sobre todo en las secuencias de acción, osea, la misma mierda que se llevaba de moda durante los noventa en el mundo del cómic americano. Otro de sus puntos a favor son sus contínuos juegos de sombras rollo Frank Miller en Sin City explorados más profundamente en la confusa El árbol del conocimientoElektra: raíz del mal.





Sinopsis:
En los 60un telépata llamado Eddie Passim,  lanzó un frasco que contenía un poderoso virus experimental en los túneles del metro de New York como parte de un experimento secreto de la Cia. El virus tiene el poder de alterar el cuerpo de una persona según los deseos de quien se exponga a dicho gas. A pesar de lanzar la probeta a los túneles desde un vagón en marcha, la dichosa vasija con el virus no se rompe y se pierde entre la mierda de los túneles. Cuando Eddie vuelve a casa y sobrevive a un intento de asesinato de la Cia para silenciarle, se ve obligado a huir y esconderse.

Postureo.
En la actualidad, el General Kencoy, responsable de aquel experimento de la Cia, contrata al grupo de mercenarios de Marta Plateada para que encuentre al tal Eddie, quien en la actualidad es un sin techo desquiciado que mal vive por las calles de New York, y les revele dónde tiró el virus.
Daredevil se ve enmedio del asunto e intenta ayudar al pobre tipo enfrentándose a Kencoy y a los mercenarios de Marta Plateada.

Por otro lado, Ben Urich, un periodista amigo de DD que guarda en secreto su identidad secreta es engañado por una asistente y ésta le roba esa información. Pronto la prensa se inunda con la noticia de la verdadera identidad de DD.

Poco a poco Daredevil se ve envuelto en una carrera por conseguir la encima del virus extraviado durante tantas décadas y se verá las caras con la organización de asesinos conocida como La Mano, el antihéroe Veneno o el vampiro viviente Morbius. Cada uno de ellos ansía el virus para utilizarlo en su propio beneficio. Mientras, el mismo Daredevil se verá acosado por el Hijo del Diablo, un doble demoníaco de él mismo creado por una reina vudú unos episodios atrás y que desea fervientemente convertirse en humano al mismo tiempo en que debe lidiar con los graves problemas que supone para su vida el tener a la prensa dando por culo e indagando sobre él.

Finalmente DD se enfrentará a La Mano y al Hijo del Diablo junto a una aliada inesperada: una redimida Elektra, que tras su muerte y posterior resurrección ha hallado la paz que tanto anhelaba junto a la orden que entrenó a ella y a Matt.
Durante el clímax final, el llamado hijo del diablo muere después de ingerir el virus y su cuerpo demoníaco se convierte en humano, concretamente en un doble de Matt Murdock.

DD, deja el cadáver de "Matt Murdock"  como troleada final prueba de que las especulaciones de los periodistas con respecto a si era o no Daredevil eran infundadas y han llevado a la muerte al abogado ciego. Una vez "muerto", Matt decide crearse una nueva identidad y comienza una nueva vida lejos de su pasado como abogado en la Cocina del infierno.



...y puede rallar queso con las hombreras.
El guión de Chichester peca de pretencioso, enrevesado y con agujeros de guión alarmantes. También se atisba un ansia por meter con calzador a personajes al tuntún solo para vender más y darle enjundia a la saga.Veneno, Morbius o Marta Plateada se pasean por sus páginas por diferentes motivos tan peregrinos y cogidos por los pelos que desaparecen de la trama bastante rápido. Y el tema de la identidad de Daredevil se plantea de forma interesante pero se va desinflando hasta resolverse de esa forma tan cutre y del montón.

Por otra parte, la actitud final de Matt es de un cinismo digno de Rajoy:

El tío decide de forma irresponsable y egoísta dejar creer a sus amigos que ha muerto para irse a vivir del cuento a otra parte de la ciudad. Incluso a su novia Karen y su amigo Ben Urich les hace creer que es otro Daredevil  ya que ellos sabían la identidad secreta de Matt; es más: ¡Son tan idiotas los dos que no se dan cuenta de que todo es un camelo! 

Toda una joya de persona el gilipollas de Matt tal y como nos plantea el asunto el amigo Chichester.

Por supuesto como todo tebeo de los 90 viene acompañado de un aura de
"¡Oh si, nena! Ésto va a ser la polla. ¡Mirad que traje/armadura más guapo y molón le hemos puesto a Daredevil para que sea más malote, mirad!"
En mi opinión el traje armadura no está mal del todo, a kilómetros de distancia del por ejemplo Thor de rebajas llamado Thunderstrike o del Spiderman de baratillo ese de Araña escarlata.

Aún así, ese pequeño punto no salva la historia, sobre todo por ese regreso de Elektra. Después de morir hace la porra de años a manos de Bullseye resulta que fue resucitada por La Mano y después encontró la paz interior (de ahí el que vista de blanco y no de rojo como era habitual en ella). 
Como era de esperar, la polémica por la resurrección de Elektra tocó los cojones de muchos de sus seguidores, por no mencionar a su autor Frank Miller que cogió un cabreo de orangután. A partir de aquí a Elektra se le dedicó una serie regular bastante patética a cargo de Peter Milligan y Mike Deodato y con ella se esfumó la mítica que envolvía a la antigüa asesina griega que tantos momentos onanistas ha dado a más de uno (yo incluido).

En fín, la situación duró un par de años (hasta el 350 o por ahí) con Matt viviendo como un buscavidas y estafador llamado Jack Batlin para después sufrir una crisis de identidad de caballo.
En una aventura aún más estrambótica que ésta, sus amigos Karen y Foggy ,quienes había pasado de sus culos hacía no tanto, le ayudan a recuperarse, retomar su identidad de Matt Murdock y su uniforme rojo de siempre.

Conclusión:
Sin ser una bazofia infumable, ésta aventura deja mucho que desear. de hecho es todo un ejemplo del típico "Quiero y no puedo". 
Recomendable para fans del cuernos por su dibujo, algunas situaciones bien resueltas y poco más. Cualquier seguidor de siempre de Daredevil, optaría antes por la famosa etapa de Miller, la de Nocenti, la impresionante historia/rio de Bendis e incluso la fallida Shadowland antes que revisar ésto.

Saludos a tod@s.






miércoles, 27 de noviembre de 2013

Daredevil: Born Again

Daredevil meets La Piedad.

Como fan de Daredevil que soy desde chaval no podía dejar pasar la ocasión de reseñar uno de esos cómics que tiene uno en su comicteca como si fuera un tesoro, de hecho lo es.
De aquellos primeros años como comiquero hace más de veinticinco años tengo el recuerdo imborrable del primer número de la colección Obras Maestras de Fórum con la hermana Maggie acunando a Matt Murdock en claro homenaje a La Piedad de Miguel Angel.
Poco sabía entonces del personaje pero me atraía eso de un abogado ciego que recorre los tejados de su barrio disfrazado de diablo y repartiendo justicia a golpe de bastón.








La saga en cuestión marca el fin de la etapa de Frank Miller en Daredevil. Miller llegó a Daredevil en un momento en que la serie estaba abocada a la cancelación y puso todo su empeño en revitalizarla.
Aquel movimiento editorial del editor Danny O'Neil de dar manga ancha al amigo Frank Miller fue todo un acierto.

Apocalipsis, purgatorio, paria.

Poco a poco la serie empezó a dar síntomas de recuperación y pronto se convirtió en la serie a seguir, hoy en día la etapa de Frank Miller en Daredevil es considerada uno de los hitos más importantes del cómic americano entre los autores y fándom.
Acompañado por los lápices de David Mazzuchelli, Born Again presenta la destrucción y renacimiento de Matt Murdock.

Publicada originalmente entre los números 227 al 233 en el año 1986, Born again supone el punto y final de la estancia de Frank Miller en Daredevil, aunque más adelante volverá al personaje en Daredevil: Amor y guerra junto a Bill Sienkiewick y Daredevil: El hombre sin miedo con John Romita Jr.

Karen Page, antigüa secretaria y ex novia de Matt Murdock/Daredevil ha caído a lo más bajo. Tras una carrera como actriz porno ha acabado enganchada a la heroína y consumida por el mono vende la identidad secreta de Daredevil a su archienemigo Kingpin.

Daredevil se ha convertido en una molestia muy incómoda para los negocios de Kingpin en la Cocina del Infierno así que Kingpin pone en marcha su venganza contra el enmascarado Daredevil pero ésta vez a través del hombre tras la máscara: el abogado Mathew Murdock.

Kingpin no quiere limitarse a matar a su enemigo, antes quiere verle sufrir de todas las formas imaginables, desea verle roto y destruído junto a los ideales que defiende Matt como Daredevil.

Pronto Murdock es atacado de todas las formas posibles, empezando con una denuncia falsa por la que pierde su licencia para ejercer la abogacía, a su novia, a sus amigos, su casa, su uniforme de Daredevil y finalmente su cordura.
Nacido de nuevo.
Salvado.
Matt termina vagabundeando y desquiciado por los callejones de Nueva York. Dispuesto a acabar de una vez por todas con Kingpin se enfrenta a él cara a cara y es herido de extrema gravedad.
Pero como reza la frase promocional de Born Again: Un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo, Matt consigue salir de la espiral de perdición a la que se ha visto abocado gracias a la ayuda que le brinda una monja llamada Maggie que le ayuda a recuperarse de las heridas físicas y emocionales para volver renacido a tomar las riendas de su nueva vida.


Hay muchas referencias cristianas plagadas en Born Again desde el papel de Karen Page como Judas, la pasión, muerte y resurrección de Matt Murdock como un moderno Jesucristo, la negación y final reafirmación de creencia de Ben Urich hacia Matt Murdock como si fuese San Pedro o la redención de Matt y Karen al final de la historia...por solo citar los más obvios.

Y sin olvidarnos de la crítica social hacia el sistema judicial: cuando condenan a un inocente como Matt por un falso testimonio de un policía a cambio de ayuda sanitaria para su hijo (otra crítica hacia el sistema sanitario), o hacia el imperialismo yanqui: con ese Nuke pasado de rosca al servicio de los Usa derrocando a un gobierno en Nicaragua para después volverse contra el pueblo cuando ataca el barrio de la Cocina del Infierno (además de denunciar el papel de la CIA con Nuke, paradigma de soldado desquiciado salido de algún programa de control mental por medio de drogas al más puro estilo MK Ultra).

Happy ending
Tras el paso de Frank Miller, multitud de autores han intentado acercarse a crear algo tan perfecto como ésta historia de siete episodios. Ann Nocenti no lo hizo nada mal con la trama de María Tifoidea, el posterior vagabundeo de Murdock por los Estados Unidos, el enfrentamiento con Mefisto y la parte final donde Bullseye y Daredevil intercambiaban roles.
DeMatteis fracasó con Caída del paraiso, la resurrección de Elektra, El árbol del conocimiento y la crisis de personalidad múltiple de Daredevil.
Kevin Smith se pasó de efectista y farfullero con Diablo Guardián y el innecesario asesinato de Karen Page a manos de Bullseye.
Al menos Brian Michael Bendis firmó una intensa y larga etapa consiguiendo una de las etapas más brillantes desde los lejanos tiempos de Ann Nocenti.
Todos y cada uno de ellos han reinterpretado y son deudores de la etapa de Frank Miller en Daredevil.


En fín, si alguien ahí fuera no ha leído nunca nada de Daredevil, ésta es la historia que leer.
Saludos.