lunes, 14 de enero de 2019

Prince. Controversy (1981)

Los datos de grabación no se saben bien ya que muchas de las canciones proceden de diversos proyectos cancelados entre 1979 y 1980, pero los arreglos fueron finalizados en los estudios Hollywood sound en Los Ángeles en agosto de 1981 y el disco se publicó en octubre del mismo año.
De nuevo todo corre a cargo de Prince aunque esta vez la banda que ha creado para las giras anteriores empieza a cobrar mucho más protagonismo.
Con Matt "Doctor" Fink haciéndose cargo de los sintetizadores en 'Jack u off'. Lisa Coleman poniendo voces en 'Controversy', 'Ronnie talk to Russia' y tocando los teclados y la voz en 'Jack u off', y a Bobby Z. tocando la batería también en 'Jack u off'.

En 'Controversy' Prince comienza a experimentar con la caja de ritmos Linn L1M (la cual seguirá usando bastante en los años venideros) y la incorpora en casi todos los ocho temas del disco afianzando su música con un sonido propio y característico y alejado de "Dirty mind" en cuanto a producción.

Esta vez el sexo pasa a un segundo plano, aunque sigue presente en "Jack u off" (te haré una paja 😂), "Do me, baby", "Private joy" y "Sexuality" (aunque en esta última proclama más un cambio social a través de la libertad sexual que otra cosa). En su lugar, la crítica política y social es bastante más importante girando sobre todo en la paranoia de la guerra fría en "Ronnie, talk to Russia", el temor por una educación ineficaz en los niños y en la sociedad norteamericana en "Controversy", "Sexuality" o "Annie Christian".

El disco en sí no es tan redondo como los dos anteriores, sobre todo si se analiza con una perspectiva temporal actual, ya que queda como una especie de transición sonora entre "Dirty mind" y "1999" (su siguiente disco) y porque al tener algunas canciones más flojillas (aunque con ideas y detalles interesantes) como "Private joy", "Jack u off" o "Annie Christian" resta algo de consistencia al conjunto final.

Lo mejor: "Do me, baby", "Controversy", "Let's work".

Lo peor: "Private joy", por mucho que la he escuchado no puedo con ella y me corta el rollo de mala manera.

jueves, 10 de enero de 2019

Prince. Dirty mind (1980).


Grabado entre mayo y junio de 1980 en el estudio casero que Prince se montó en su casa de Minneapolis y mezclado finalmente en los estudios Hollywood sound en Los Ángeles para acabar publicado en octubre del mismo año.

En esta ocasión Prince deja de lado el soul y las raíces negras de sus dos discos anteriores y se inventa un híbrido entre rock y funk, denominado después como "Minneapolis sound" (algo similar al rock pero rellenando muchos huecos sonoros con sintetizadores).
Como ya es habitual el disco está producido, interpretado, compuesto y tocado por Prince aunque esta vez cuenta con las colaboraciones de Matt "Doctor" Fink a los sintetizadores en "Dirty mind" y "Head"; a Lisa Coleman en el teclado y a la segunda voz en "Head", y su amigo Morris Day que crea la base rítmica de "Partyup". Además, esta vez Prince bajo el seudónimo de Jamie Starr ejerce de ingeniero de sonido; seudónimo que usará en esa época para escribir e interpretar canciones para sus grupos paralelos (The Time y Vanity 6).

"Dirty mind" (mente sucia) con sus ocho canciones apenas supera los escasos 30 minutos. Tiene un sonido muy básico (casi como una maqueta) y casi todas las canciones tienen un fuerte componente sexual. Estas canciones sobre tríos, incestos o mamadas fueron el blanco de la censura de la América mojigata relegando el disco a unas ventas discretas y a una repercusión que adquirió bien pasada su publicación.
Para mi gusto este disco es todo un soplo de aire fresco y el primero en el que Prince da un giro a su música incorporando elementos de otros estilos musicales (en este caso el rock) para evolucionar musicalmente.

Lo mejor: La portada es toda una declaración de intenciones: calzoncillos, medias hasta los muslos y gabardina roída; con esa actitud desafiante en la que parece que está diciendo: "Te molesta que lleve estas pintas, eh? Pues te jodes".
La canción "Head" y el solo de sintetizador del Dr. Fink que me parece brutal.
El sonido "sucio" y poco cuidado.

Lo peor: su duración.

miércoles, 9 de enero de 2019

Prince. Prince (1979)


Grabado entre abril y junio de 1979 en los estudios Alpha de Burbank y Hollywood sound de Los Ángeles y publicado en octubre del mismo año.
Para su segundo disco Prince se enmarrona bastante menos con la producción (esto se traduce en menos tiempo de grabación, en menos instrumentos empleados y en menos dinero invertido) sin resentirse en la calidad final del disco. Como su antecesor todas las labores instrumentales, vocales y compositivas son obra suya.
Con este segundo trabajo Prince consigue lo que no consiguió con "For you": un disco muy sólido y equilibrado que navega entre el soul y el rock, un primer éxito internacional (I wanna be your lover) que le aupaba a una situación muy cómoda en Warner bros y un reconocimiento entre la crítica que ya empezaban a compararle con Stevie Wonder.

Lo mejor: me quedo con el solo final de "Why you wanna treat me so bad?", la brutal "Bambi" y la sencillez y calidez de "When were dancing close and slow".

Lo peor: la portada es absolutamente horrorosa con ese Prince quinqui descamisao...bueno, y la contraportada con él en pelotas subido a un caballo alado también se las trae; que en un temazo como "I wanna be your lover" se le vaya la mano con los minutos en la parte final con tanta fanfarria de sintetizador y por último que la versión de "Sexy dancer" del disco no sea la extendida que salió en 12" unos años después.

jueves, 4 de octubre de 2018

Prince: For you.

#Prince. For You (1978).

Publicado en abril de 1978 y grabado en su totalidad en los estudios Record plant de California. Prince pone todo su empeño en un debút discográfico bastante soso pero de una calidad de producción prodigiosa para un chaval de dieciocho años.
Tanta fue su ansia en demostrar su calidad como músico que  todos los instrumentos (veintitres, contando los diferentes sintetizadores, teclados, guitarras, percusiones...etc), voces y composiciones son suyas (a excepción de la co autoría en uno de los temas).

Musicalmente bebe mucho del sonido Motown y de los últimos coletazos de la música disco, y aunque no es un gran disco de los nueve temas tiene dos o tres muy interesantes (las incluiré en los comentarios).
Mención especial a la presencia de los 'tics' típicos en Prince: el sexo como uno de los ejes compositivos; su idolatría a sus héroes guitarreros (Santana y Hendrix); y su afán por liarse en extensiones  alargando las canciones.
Lo mejor: la producción es magnífica.
Lo peor: muchos temas son más sosos que el pan sin sal.

sábado, 10 de febrero de 2018

Patrulla X nº 82: Llegada a la Tierra.

Título original: Earthfall
Chris Claremont, guión
Marc Silvestri, dibujo
Dan Green, entintado
Bill Wray, color
Marc Silvestri, portada
fecha de publicación: VII-88 Usa / VI-89
numeración original: Uncanny X men vol 1º #232

Sinopsis: 
Mientras Tormenta y Lobezno se enfrentan al trío de puretas veteranos de la segunda guerra mundial en Nueva York (Patrulla X #66), Mariposa mental, Pícara, Longshot y Dazzler se dan de ostias con Juggernaut en Edimburgo (Patrulla X #68) y Alex Summers (Kaos) y Lorna Dane (Polaris) están pasando un fin de semana romántico en París, Nuevo México; en las montañas Diablo (Nuevo México) un grupo de cuatro excursionistas son testigos de como algo, un cometa quizás, ilumina el cielo nocturno y cae a tierra.

Los cuatro amigos deciden ir hasta el lugar del impacto para descubrir algo asombroso: un gigantesco tiburón en el centro del cráter.
A los cuatro pazguatos no se les pasa por la cabeza nada más inteligente que bajar al cráter para verlo más de cerca, incluso una de ellos (Sally) se acerca con un palo como si el bicho ese fuera un gato atropellado en la carretera.

Sally les dice a sus compañeros que no pasa nada; que el tiburón está muerto y con estas, casi para dejar en evidencia el retraso de la chica, el tiburón se revuelve y se merienda a la petarda.
A partir de ahí el caos se desata en el bosque. Unas criaturas monstruosas aparecen matando primero a la pareja de la desafortunada Sally e hiriendo en la pierna a la pareja del otro idiota.

El último de los excursionistas (un tal Harry Palmer) tropieza con una de las extrañas criaturas cayendo de bruces al suelo frente al bicho. Aún preso del pánico, consigue ponerse en pie e ignorando los gritos de auxilio de la zagala sube corriendo hasta la furgoneta que el grupo había dejado aparcada a pie del cráter, y como un farruquito cualquiera escapa dejando tirada en la mierda a su pareja.

Ya se ha hecho de día y Harry Palmer conduce alocadamente sin preocuparse por un coche con el que casi impacta frontalmente y que casualmente conducen Alex Summers y Lorna Dane (Patrulla X #68). El terror está marcado a fuego en el rostro de Harry pero en pocos minutos esa desesperación se transforma en una serenidad desconcertante.

Han pasado varios meses desde aquella noche y en Denver, el paramédico Harry Palmer y su compañera, acuden a un aviso. Al parecer se ha declarado un incendio en un edificio de oficinas provocado por un mutante que ha tenido un ataque al corazón.

Al tiempo en que  los bomberos se hacen cargo de sofocar el incendio, Harry Palmer auxilia al mutante. El tipo se disculpa por haber perdido el control de sus poderes pirokinéticos y Harry le promete que hará que se sienta mejor e incluso le dice que será prácticamente inmortal mientras su mano se convierte en un aguijón con el que pincha al pobre tipejo.

Por otro lado, a medio mundo de distancia, en Australia;
Madelyne Pryor acaba de volver de compras en Sidney encontrando el poblado australiano donde la Patrulla X ha establecido su hogar vacío.
Madelyne da por sentado que el grupo ha salido a alguna misión y baja a la sala de ordenadores donde ha encontrado la oportunidad de contribuir con el grupo gracias a sus conocimientos con las computadoras.
Estos últimos años han sido muy duros para ella; primero su marido Scott Summers (Cíclope) la abandonó, después su hijo Nathan fue secuestrado y ella hubiera sido asesinada por los Merodeadores si la Patrulla X no la hubiera rescatado (Patrulla X #72).
Ahora ha encontrado un lugar donde se siente cómoda a pesar de que aún no han dado con el paradero de su hijo y de que el mundo les ha dado por muertos tras sacrificarse para salvar la realidad del Adversario (Patrulla X #75-78).

De pronto uno de los monitores muestra una entrevista a Cíclope, el líder de Factor X junto a Jean Grey. Madelyne se vuelve loca al descubrir que Scott la abandonó a ella y a su hijo para volver con su antiguo amor y en un arrebato la tipa golpea la pantalla provocando que el monitor estalle y la cornuda cae al suelo inconsciente.


De vuelta a Denver, la noche se ha apoderado de la ciudad y Harry Palmer vuelve a su casa después de currar. El desgraciao está pensando en sus cosas y es sorprendido al entrar en su piso por Coloso y Mariposa mental que le conminan a acompañarlo. Según los hombres X él no es consciente de que está enfermo.
Palmer aunque parece asustado agarra a Coloso y lo lanza contra Mariposa haciendo que estos dos atraviesen una pared y caigan a la calle.
Harry no entiende como ha sido capaz de levantar a un tío hecho de acero y lanzarlo como si fuera un cacho de papel pero se preocupa más de salir huyendo de allí.

En su huída intenta hacerse con un coche pero Kaos dispara una de sus descargas de plasma contra el vehículo obligando a Harry a continuar su huída a pie. Ni Longshot ni Dazzler consiguen pararlo y el fulano consigue subir a un autobús y escapa.

El grupo se reúne para planear su próximo movimiento. Ha quedado claro que Palmer les ha cogido por sorpresa como si fueran unos aficionados. No esperaban que tuviera tanta fuerza lo cual les confirma que fue infectado por el Nido en Nuevo México. Tormenta da la orden de detenerle sin miramientos y descubrir si ha infectado a alguien más.

En el autobús Harry está venga darle vueltas a la cabeza preguntándose porqué le están persiguiendo como a un perro.
Hace unos meses vió por televisión lo que pasó en Dallas y reconoce a los mutantes que le persiguen como aquellos que salieron por la tele aunque se supone que murieron.
Las cavilaciones de Harry son interrumpidas por Pícara que sentada delante de él le pide que se rinda antes de que la cosa se líe de verdad. Palmer se pone a mil y se abalanza sobre Pícara como Ricardo Costa sobre una lata de caviar.
Su puño vuelve a convertirse en un aguijón con el que amenaza a la muchacha que sorprendida por la fuerza del desgraciao de Harry se ve incapaz de zafarse de su amarre, pero en el último momento antes de clavárselo Lobezno hace acto de presencia y lanza por la ventanilla del autobús al tipo.

La persecución termina cuando Harry acaba en un callejón sin salida, y tras él Lobezno desenvaina las garras que junto a Pícara le pide a Palmer que se rinda.


Las cosas están muy jodidas para el fulano y casi como un milagro un coche patrulla hace acto de presencia y los policías piden a los mutantes que se aparten de Palmer.
Por lo visto Harry es amigo de ellos pero antes de que éste pueda celebrar la aparición de sus colegas Lobezno se abalanza hacia ellos y destripa aauno de ellos con sus garras.
Pícara no puede creer que su compañero haya matado a un poli y pide al resto del grupo que había llegado segundos después del ataque de furia de Lobezno que le ayuden a detenerlo.
Logan no deja de decir que esos policías, como Palmer, son miembros del Nido.
En efecto, Harry, ahora medio convertido en un bicho asqueroso, advierte a la Patrulla X:
"Aquí todos lo somos, hombres X. Y pronto viejos enemigos también lo seréis vosotros."
Dicho esto, en el callejón empiezan a aparecer humanos transformados en bichos del Nido que rodean a la Patrulla X.

Valoración personal:
Tras la catársis que supuso para la serie La caída de los mutantes se puede considerar éste episodio el arranque de la nueva etapa de la colección. Claremont recupera aquel cabo suelto que dejó en el lejano número 69 en el que Kaos viajaba a Nueva York para avisar de la llegada del Nido a la Patrulla X y que se quedó colgado hasta ahora.
El caso es que Claremont guioniza un episodio bastante ágil, a veces desde el punto de vista del infectado por el Nido y en el que nos muestra el lío mental que lleva el pobre tipo encima. También hay momentos para Madelyne Pryor que durante ésta saga y la siguiente nos irán mostrando cambios para ella que desembocarán en el crossover Inferno.
La parte gráfica está a cargo del gran Marc Silvestri y no puedo hacer otra cosa más que arrodillarme ante su trabajo.

Curiosidades y varios:
-el Nido es una raza parasitaria creada por Chris Claremont en Uncanny Xmen #155 como aliados de Ave de muerte. Poco después protagonizaron la conocida como 'saga del Nido' desde el #161-167 terminando dicha saga con la destrucción del planeta de los eslizoides y la muerte de la reina Nido.
Claremont no explica como sobrevivieron a la destrucción de su planeta ni porqué ahora los eslizoides pueden revertir a voluntad a la forma de su anfitrión cuando anteriormente una vez eclosiona el parásito en su huésped no había vuelta atrás.
No hace falta reseñar que Claremont se inspiró en Alien el octavo pasajero para crear a los eslizoides.

-la entrevista a Cíclope que Madelyne ve en televisión tiene lugar en Factor X #26 tras haber salvado a Nueva York del ataque de Apocalipsis durante la Caída de los mutantes (Factor X vol. 1° #21-25).

-en éste episodio vemos por primera vez la armadura de Mariposa mental que por fín se deshace de su uniforme rosa tan cuci que llevaba hasta ahora. Esa armadura ya había aparecido en Lobezno #6 ya que es un encargo de Logan a la agencia transdimensional Landau, Luckman y Lake como regalo para la muchacha.

viernes, 14 de agosto de 2015

Una historia del Bronx.

Proximidades del lugar de los hechos.
¡Hola que tal!
Hace tiempo que no dedico ninguna entrada del blog a vivencias personales, fábulas o anécdotas, así que hoy voy a contar una pequeña aventurilla de mi reciente viaje a Nueva York. No es gran cosa, pero fue algo que me hizo sentir como un jodido héroe.

En junio aterricé en la gran manzana para conocer un poco esa ciudad que tantas veces hemos visto retratada en películas y cómics. Teníamos la expectativa de encontrarnos una ciudad deshumanizada, con policías cabrones, bandas callejeras, delincuencia y yanquis colgados. Pero no, estábamos equivocados. No quiero decir que la ciudad fuese el cielo, pero sin duda los neoyorkinos no son tan capullos como pensaba y al andar por sus calles nos sentíamos parte de la ciudad por muy extranjeros que fuéramos.






En fín, pateamos la ciudad con la gopro en mano sin miedo a atracos por todo el midtown de Manhattan y Times Square de madrugada. Observamos el atardecer sobre la ciudad desde el Top of the rock en Rockefeller center viendo esconderse el sol al tiempo que las luces adornaban sus rascacielos.
Estuvimos en pleno world trade center al abrigo del recientemente finalizado wtc one y nos estremecimos ante los dos vacíos que dejaron las torres gemelas y ante los trabajos de construcción de la "paloma" de uno de mis gurús: Santiago Calatrava (te la clava).
Nos perdimos entre las calles de Chinatown, Little Italy (cada vez más absorbida por los primeros). Recorrimos el lujo de la quinta avenida, Madison avenue o Park Avenue. Paseamos por el Soho, asistimos al desfile del orgullo gay y su fiesta final en Greenwich village, vimos el encanto pseudo europeo de Tribeca, disfrutamos de una misa gospel en Harlem, nos relajamos en Central park, cruzamos el puente de Brooklyn andando, atisbamos desde el ferry la famosa estatua de la libertad o bailamos salsa por la noche en el Copacabana.

A pesar de que todo el itinerario lo planificamos a partir de unas rutas que un usuario de forodenuevayork, hicimos un par de tours contratados. El primero con Sandemans (por todo el distrito financiero, la bahía Hudson y el centro de Manhattan) y el segundo llamado tour de contrastes de Nueva york.
Por 65 dólares cada uno, nuestro guía nos condujo durante cinco horazas en una excursión a bordo de un microbus por los distritos y zonas de Nueva York: Queens, Brooklyn, Harlem, Hell´s kitchen, la universidad de Columbia y el protagonista de éste relato: el temido Bronx.


Lo que hay a mi izq. es la entrada al edificio. Muy cool.
El Bronx es un barrio al noroeste de la ciudad de Manhattan habitado en su mayoría por hispanos, negros y cualquiera con bajos o nulos ingresos. Aparte de por la cantidad de cantantes bachateros o raperos, también es conocido por sus altos índices de delincuencia y tráfico de armas y drogas.  Aunque es de recibo resaltar que (sin llegar al espectacular cambio que ha tenido Harlem en la última década), el Bronx ha cambiado a mejor desde los 80/90.

Andar por sus calles es una aventura arriesgada dependiendo de la zona, el día y sobre todo la hora del día en que lo hagas. Nuestro guía nos amenizó durante el trayecto con diversas historias del barrio tales como el significado de los graffitis que pueblan el barrio. Algunos reivindicaban algún asesinato (el de un pobre niño alcanzado por una bala perdida era especialmente terrible), otros marcaban el territorio de alguna banda callejera y tantos otros solo adornan sus destartaladas calles.

Todas esas historias unidas a la reticencia del guía a parar en algunas zonas y sus avisos para que si hacíamos fotos de la calle lo hiciéramos con discreción y sin el flash activado, nos puso un poco en alerta y estábamos un poco como apolinaos. Antes de dirigirnos al siguiente destino (Harlem) hicimos posta en el mítico estadio de los Yankees.

A mí esa mierda me daba igual. No me gusta el fútbol y menos aún el baseball, así que cuando dijeron que haríamos una paraeta de quince minutos para ver sus exteriores y tal no estaba emocionado precisamente.
Eso sí, el puente por el que cruzaba el metro próximo al estadio tenía una pintaza a chungo y viejo absolutamente irresistible, de hecho me sonaba de verlo en alguna película donde seguramente mataban a alguien.

Total, que decidimos acercarnos a comprar algo en un puesto ambulante para matar la gusa que teníamos. Tras comprar unas fresas californianas bastante decentes y agua nos entraron ganas de mear y un mcdonalds cercano por lo menos parecía un sitio limpio. Entramos, y lo que más llamó mi atención es que el local era bastante cutre y su clientela -ademas de la gente que rondaba las cercanías del lugar- parecían extras de The Wire, y a pesar de que soy un tío duro me sentía un pelín intimidado.

Amo esta foto. (Greenwich Village).
Me escaqueé hasta el aseo junto a un compañero de Barcelona con el que había hecho migas durante el tour. El entró el primero a aquel servicio atestado de olores poco agradables, y preso de la desesperación por vaciar su vejiga empujó la puerta del báter. Para nuestra sorpresa el diminuto habitáculo estaba ocupado por un hombre ceñudo y sucio (rollo indigente) de unos cincuenta y tantos y el tipo se quejó en un castellano sudamericano exhortándonos para que cerráramos la puerta mientras ocultaba como podía sus vergüenzas



El colega barcelonés cerró la puerta de súbito -imagino que pensaba que el tipo podría levantarse y montarle el numerito por joderle la cagada- y se disculpó casi sollozante. Seguimos cada uno a lo nuestro en los meaderos pero no hacíamos más que oír al tipo gruñir y quejarse. Nosotros no dijimos nada y una atmósfera de tensión se palpaba en el ambiente. De pronto los quejidos fueron sustituidos por unos lamentos de indefensión. Como de alguien que está colgado al borde de un precipicio sintiendo como sus fuerzas abandonan sus brazos y que se va a dar la hostia de su vida.

El cagoncete se quejaba de que no había papel, le había pedido a una empleada del mcdonalds un rollo y ella le había abandonado a su suerte ignorando su desesperada situación. En el servicio habíamos unas seis personas y todos hacían oídos sordos al pavo ese. El chaval barcelonés me miraba con complicidad y veía en su cara algo parecido a "¿Le ayudamos o qué?", pero la cosa no pasó de ahí. El catalán cruzó las puertas del servicio y yo le seguí con cierto alivio de abandonar el lugar.

Pero la conciencia es muy puta y cuando estaba a punto de salir del antro ese me puse a pensar en el tipo aquel con el culo lleno de mierda abandonado en un sucio servicio de una cadena prototipo del capitalismo feroz en el que vivimos. No era mi problema, joder. De hecho no era ni mi país y el cagoncete me importaba un carajo. Pero seguramente no podría quitarme de la cabeza al viejo tontaina en todo el día, por lo tanto, me dí la vuelta y abrazé reticente el papel de salvador.

El mostrador estaba abarrotado de americanos haciendo sus pedidos y no tenía ganas de hacer cola para esa gilipollez y me puse a buscar a mi bola. Mientras investigaba las mesas buscando algún servilletero sin éxito se me acercó un tipo clavado a Omar -un personaje de the Wire- pidiéndome algo suelto "Hey man, any change?" ante mi negativa el tipo me miró de muy mal rollo y empezó a mascullar algo ininteligible (supongo que se estaría cagando en mi alma). Yo me hice el longuis y vislumbré mi muerte por un navajazo en los huevos al salir del local.

Un barrio encantador.
Iba a abandonar la búsqueda salir de allí y buscar la protección que me daría el microbus y entonces apareció un amigo y le conté la movida del tipo del aseo y me alcanzó unos pañuelos que llevaba en la bolsa. Los cogí como si fuera oro y me dirigí a poner a salvo la dignidad del pobre desgraciado aquel.

Cuando entré de nuevo, el cagón seguía rogando ayuda y el resto de los usuarios del aseo hacían oídos sordos a sus lamentos.
"Oiga, tranquilo. Aquí tiene unos pañuelos, no he conseguido nada más." -le dije con voz calma.

El hombre se disponía a abrir la puerta, pero yo rápidamente le dije que no se levantara, que se los lanzaba por arriba de la puerta (no quería tener pesadillas, y aún temía que intentará meterme dentro con él y me violara XD). Finalmente se los lancé por arriba imaginando que los podría coger y después de las innumerables "Gracias, señor. Dios le bendiga"  abandoné el lugar como un héroe.
Algunos de los que habían visto mi acción se medio reían por la mala suerte del tipo mientras seguían con sus cosas y tal.

Tras esto, el chaval barcelonés que me esperaba en la puerta me dijo que le dió bastante rollo la situación, que se sentía cohibido y blablabla... Por supuesto yo le entendía pero le dije que no podía imaginarme en una situación tan lamentable, y que de estar en el lugar del pena aquel agradecería una mano amiga que me alcanzara algo de papel.

Poco después, a bordo de nuestro microbus y saboreando las fresas dijimos adiós al Bronx y pusimos rumbo a Brooklyn y su barrio judío lleno de ultraortodoxos festejando su puto sabbath... pero esa es otra historia.

Fuera de plano un macarra esperaba paciente para no cruzarse en la foto. Todo un gentleman.

¿Que saqué en claro de ésta historieta?
Lo primero y principal asegurarme de la disponibilidad de papel antes de cagar. Es de sentido común, lo sé. Pero a día de hoy, cada vez que voy a un servicio público acude a mí -cual fantasmal Obi Wan Kenobi- aquel pobre diablo aconsejándome de asegurarme que haya papel antes de caer en una trampa mortal de caca sin limpiar.
Y la segunda y más importante es que si me viera en esa situación lo mejor es llorar y dar pena sin parar hasta recibir ayuda. Total, la dignidad ya se habrá perdido por el mismo lugar que parte de mis entrañas.

¡Hasta la vista, frikis!

miércoles, 5 de agosto de 2015

El motorista fantasma de los 90.

Hola a tod@s. A pesar de éste calor infernal y las pogas ganas que tengo de ponerme a escribir, voy a hacer un esfuerzo para estrenarme en el blog este mes de agosto.
Lo malo que tiene eso de cambiar de casa es que es una puta mierda mover más de tres mil tebeos. Intenté empaquetarlos por orden de estanterías para después ponerlos en su nuevo destino ordenados. Pero nada, la jugada no salió como esperaba y han acabado colocados al tuntún. Así que, aún estoy buscando el tiempo para encerrarme en el garaje a ordenarlos. Espero empezar antes de terminar éste año.

Por ahora, cuando busco alguno en concreto me veo abocado a una gimkana entre las estanterías digna de el Tiempo es oro, y bueno, por lo menos redescubro alguna serie o número del que apenas me acordaba que estaba arramblado por ahí.
Eso es justo lo que me ha pasado con la serie que voy a reseñar a continuación: El motorista fantasma.






En los noventa había que ser un tipo duro en el mundo del cómic: Cable, Lobezno, Punisher, el Usagente, Máquina de guerra, Thunderstrike...esos eran los que partían el bacalao y molaban a la chavalada. Bueno, corrijo: al hortera deThunderstrike no le gustó a casi nadie. Bajo éste enfoque Marvel estaba como loca por encontrar un antihéroe nuevo acorde con década previa al cambio de siglo.

Origen:
La génesis del motorista fantasma original se remonta a 1972; Johnny Blaze, un especialista de motos circense. El hombre empezó a juguetear con la brujería e hizo un pacto con Mefisto para curar a su padre adoptivo del cáncer que le estaba matando, y como en todo relato fáustico el diablo se la dió con queso. El padre adoptivo de Blaze murió, no de cáncer, sino de un accidente de moto durante una función. El pobre imbécil de Blaze no se le ocurrió otra cosa que quejarse a Mefisto y montarle un pollo por cabrón. 
Total, que para joderle, Mefisto unió su alma a la un demonio llamado Zarathos.

Cuando el demonio éste se ponía flamenco, Johnny se transformaba en un esqueleto ardiente que conducía una moto creada a partir de su fuego infernal. Blaze tuvo muchos problemas para controlar al demonio el cual tenía como hobbie aterrorizar a maleantes de todo tipo y recorrer las carreteras amargando la vida a los polis de tráfico y a las bandas de moteros. Finalmente, Blaze consiguió librarse de Zarathos y del pacto con Mefisto pudiendo vivir tranquilo en su circo ambulante con su mujer Roxanne.


El personaje creado por Gary Friedrich -quién por cierto perdió un litigio con Marvel por los royalties generados por las mierdas de películas del motorista- duró en el mercado unos 80 episodios aunque el personaje nunca dejó de ser de segunda división a pesar de incluirlo en un supergrupo como Los Campeones (junto a Viuda negra, Angel, el hombre de hielo o Hércules) y tener apariciones estelares de Spiderman ,entre otros en su colección.

Howard Mackie, un tipo más o menos anodino que había hecho algo en Spiderman, se le encendió la bombilla y se acordó que en los 70 hubo un tal Ghost rider nacido de la moda easy rider y que haciendo algunos cambios de look, trasladando sus aventuras a Nueva York e imprimiendo a sus historias un tinte sobrenatural y sombrío podría llegar a petarlo a base de bien...y acertó.

El nuevo motorista:

Danny Ketch, junto a su hermana Bárbara, se cuelan con nocturnidad y alevosía la noche de Halloween en el cementerio de Cypress Hills, en Brooklyn, para visitar la tumba de Harry Houdini. Lo que no esperaban es verse envueltos en una reyerta entre dos bandas (Mirada mortal y sus ninjas y los hombres de Kingpin). Como resultado de estar donde no debían, su hermana Bárbara acaba malherida y Danny, intentando protegerla, se oculta con ella en un mausoleo medio derruído en el que descubre una motocicleta abandonada.
Ketch ve brillar en la oscuridad la tapa del depósito de la motocicleta y con sus manos manchadas de sangre la toca. Al instante, un dolor terrible le invade y siente como su carne y músculos se derriten sobre sus huesos. La agonía es insufrible, pero todo acaba pronto pues en cuestión de minutos Danny se transforma en el motorista fantasma.

A partir de aquí, la vida de Danny se convierte en una montaña rusa de hostias llameantes contra todo aquel que ose derramar sangre inocente en Nueva York. A Danny le cuesta lo suyo aceptar que su vida a partir de ahora está unida al espíritu de la venganza, pero finalmente consigue controlar sus transformaciones y mantener a raya al motorista que está loco por salir de paseo con su motaco para repartir justicia entre los culpables.

El éxito fue tal que por su serie desfilarían invitados como la Patrulla X, Spiderman, el Castigador o el Doctor Extraño además de que el motorista aparecía por casi todas las series como invitado especial y apariciones en prestigios o seriales del MCP -una colección de seriales protagonizados por los héroes más represantativos de la editorial llamada: Marvel comics presents- teniendo una importancia muy notable dentro del universo Marvel.

Durante sus #27 primeros episodios, la colección fue todo un soplo de aire fresco gracias a su plantel de enemigos macabros y desquiciados. Desde Mirada mortal: un empresario traficante de drogas con muy pocos escrúpulos; Apagón: un vampiro psicópata con mucha mala hostia; el Hobgoblin: un demonio que cree estar en una guerra santa; Resplandor: un traficante de drogas ciego; el asesino en serie Zodíaco; el caníbal del reverendo Estigio, Mr Hyde, Pesadilla etc...

Otro de sus atractivos es la vida personal de Danny Ketch, un chaval de Brooklyn de veintitantos años que trabaja de mensajero y que, tras su transformación en el espíritu de la venganza, su vida se convierte en un no parar de putadas: la tortura psicológica que supone para él tener un alter ego esquelético y obsesionado con la venganza, la culpabilidad por la situación de su hermana, su madre y la manera de enfrentarse a la situación que ella adopta o la relación con su novia Stacy, que es hija del jefe de policía que está emperrado con detener al motorista. El dinamismo de la vida personal de Danny es tan interesante como las andanzas nocturnas de su alter ego llameante. 

Pronto a la altura del número #16 aparecería en la serie Johnny Blaze, ahora padre de familia que deja su hogar para acabar de una vez por todas con el motorista fantasma al creer que es el mismo Zarathos (quien le jodió la vida tiempo atrás) el que ha poseído a Danny Ketch. Blaze es ahora presentado como un tipo de vuelta de todo y con un look muy noventero (gabardina, gafas de sol incluso por la noche, coleta, cigarrillo sempiterno en la boca y una recortada molona en las manos) y finalmente hace buenas migas con el motorista convirtiéndose ambos en compañeros.

El apartado gráfico no podía ser más acertado, los primeros episodios estuvieron a cargo del portugués Javier Saltares y sustituido después por su cuñado Mark Texeira que con su trazo sucio y la anatomía deforme que imprimía a los personajes supo darle un toque magnífico a la serie. Más adelante tendríamos a otros buenos dibujantes como Ron Garney, Bret Blevins (éste un poco perdido, todo hay que decirlo), Andy Kubert o Salvador Larroca .

Comentaba más arriba que los #27 primeros números son pura adrenalina pues a partir del éxito del nuevo motorista fantasma sus apariciones en otras series no dejaron de prodigarse por aquí y por allá, Marvel se emperró tanto que crearon  todo un sello editorial en torno a él cuyo comienzo tuvo lugar en una saga llamada Rise of the midnight sons (Los hijos de la medianoche aquí en España). En ella, la madre de los demonios Lilith convocaba a sus "hijos" para crear en la Tierra un reino de oscuridad y mierdas de esas que les mola a los demonios. Como era de esperar, al motorista y a Blaze no les parece buena idea y recurren a una pléyade de personajes sobrenaturales para detener a la perra ésta.

Aparte de la serie del motorista fantasma, se publicaron una serie de colecciones (muchas de ellas tan malas como comer caca) que englobarán el rincón sobrenatural del universo Marvel:  

-Espíritus de Venganza; con el motorista y Blaze como protas, y que era la mejor de toda esta nueva hornada de colecciones. Con Howard Mackie a los guiones y Adam Kubert a los lápices (sustituido después por Henry Martinez. 23 números)
-Dakhold: páginas del libro de los pecados; protagonizada por un grupillo de pringaos que iban en busca de las páginas perdidas de un libro infernal. Guionizado por un tal Chris Cooper y varios dibujantes malos como un dolor de muelas como Rurik Tyler, Norman Felchle o Richard Chase. 16 números.
-Morbius: el vampiro viviente; que seguía la historia de un doctor llamado Michael Morbius que experimenta en él un suero que le convierte en un vampiro viviente. Con guionistas como Len Kaminski, Gregory Right o Lisa Trusiani y dibujantes como Ron Wagner (el único que merece la pena), Isaac Cordova, Nick Napolitano o el inefable Fabio Laguna. 32 números.
-Nightstalkers; con viejos conocidos de la clásica serie La tumba de Drácula (Frank Drake, Hannibal King y Blade) ejerciendo de investigadores de lo paranormal. D.G Chichester a los guiones y Ron Garney (Otro dibujante cojonudo metido necesitado de comida) y basurillas como Kirk Van Wormer o el acartonao de Andrew Wildman a los lápices. 18 números.

Ya más adelante se incorporaron alguna que otra más:
-Blaze: tras ser cancelada Espíritus de venganza, Johnny Blaze protagonizaría su propia serie guionizada por Larry Hama al guión y Henry Martinez a los lápices. 12 números.
-Blade: the vampire hunter: el cazavampiros obtuvo su propia serie tras ser cancelada Nightstalkers, con un tal Ian Edigton y los lápices de Doug Weatley, duró 10 números solamente.

La mayoría de las series languidecieron por las tiendas de cómics un tiempo con equipos creativos cercanos a la cuarta categoría, a excepción de algún dibujante que se lo curraba como Ron Garney o el fantástico Adam Kubert.

Los siguientes crossovers entre las series: Midnight massacre (Terror a medianoche en España), con Blade intentando matar a todo ser sobrenatural, amigo o enemigo. Road to vengeance (Camino de la venganza) con el guionista Howard Mackie dando una explicación muy lamentable y cutre a la existencia y parentesco entre el motorista fantasma, Blaze y Venganza (un nuevo motorista fantasma de segunda B) y Siege of darkness (Cerco de tinieblas), con el regreso de Lilith, ésta vez aliada a Zarathos, y que fue aún peor que todo lo visto hasta entonces. Todo ello terminó por espantar a los pocos lectores que quedaban (quedábamos) y la línea editorial "Hijos de la medianoche" se fue al carajo por su propio peso de soberanas mierdacas.

Aquí en España, la serie del motorista duró hasta su número #38 y cómics fórum continuó publicándola en unos tomos bajo el nombre genérico de Hijos de la medianoche junto a otras cochambres de series (Blaze, Morbius o Blade). La cosa duró unos #12 números, bastantes a mi modo de ver, pues cada tocho de esos costaba entre 575 o 695 pesetas, dependiendo de si contenía algún número doble. Tras el fracaso, el motorista siguió publicándose bajo tomos recopilatorios, pero el bajo nivel de las historias era patético y ni recuerdo cuantos tomos recopilatorios salieron a la venta antes de que la cancelaran.

A raíz de la puta moda esa de cine de pijameros y las dos películas de el motorista fantasma (horribles ambas por mucho que salga en una de ellas Idris Elba), Marvel relanzó al personaje obviando toda la mitología alrededor de Danny Ketch y volviendo a poner el foco sobre Johnny Blaze; e incluso en los últimos meses me suena haber visto algún anuncio de otro nuevo Ghost rider, pero en ésta encarnación conduciendo un coche (hay que joderse, macho).

En fín, como no tengo ni idea de las series posteriores, ni me molesto en comentar sobre ellas. Para mí, la cosa acabó en los lejanos 90 con Danny Ketch, su madre -tan religiosa ella- su novia Stacy, Blaze y su recortada que disparaba fuego infernal, el cuidador del cementerio y Brooklyn como escenario de sus aventuras.

Un saludo, frikis.